martes, 3 de abril de 2012

Monstro de papel

Deja de jugar con mi esqueleto! No vez que no doy para más? Te respiro cada segundo y lo admito sin vueltas, me encanta inhalarte, sos perfecto. No me importa lo mal que me hagas. Ignoro la toz y mis pulmones se queman. Una gota de sangre limpia se desliza de mi labio superior y bailando va marcando su camino por mi cuello, va en su bajada fatal, centrada en su objetivo. La lentitud me aniquila. Espeso, denso y brillante, un líquido escalofriante deja su marca en mi piel sin piedad. No puedo deshacerme de todo esto. Te necesito más allá de los orgasmos! Más allá del interés material. Necesito tu respiración irregular, tus ojeras, tus entrañas, tus palabras y tus roces.
Ámame en el momento preciso donde mi espíritu abandona mi cuerpo y siénteme más allá del tacto repugnante y superficial.
YYYYY NO!!!!!!!!! Cuando estoy apunto de apretar el gatillo y dejar todo atrás volvés con tu encanto y tu risa maravillosa a hundirme en la felicidad. ¿No te das cuenta que no me gusta estar tan ahogada en la perfección?
Te contengo, siento como recorres mi cuerpo desde adentro hacia fuera. El aliento se me escapa y no pretendo atraparlo. Este aire no lo quiero soltar, me hace flotar y me siento tan espectacularmente conmigo misma que me repugno he intento suicidar ese sentimiento de continuidad, exhalo, corto ese aliento fresco y empalagoso.
El reloj me cose el corazón y de repente me siento sola en el mundo, extraño tu abrazo y me desvivo por ver esa sonrisa perfecta compuesta por Ocho incisivos brillantes y curvos, cuatro caninos que deseo que me destrocen, ocho premolares, atrevidos y finalmente ocho molares que bailan cuando masticas sin miedo ni vergüenza mi debilidad. Ya podría decirse que te estoy dando una clase de biología pero en realidad ya casi creo que me es problemático pensar en vos. Te admiro en todos los aspectos.
Quiero asfixiarme en tu pecho y entregarte todo mi aire hasta que lo único que pueda mantenerme de pie sean tus brazos.
Imposible acuerdo de convivencia, cada vez me convenzo más de que mis propios brazos solo me pueden salvar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario