Cass en la arena.
La inigualable Cass sufría de demencia. Yo la admiraba, admiraba la forma en que levantaba todo esa mochila imaginaria repleta de locuras con ese cuerpecito de porcelana, era pequeña, de piernas flacuchentas y pancita plana, su cabello acariciaba el aire con mucha dulzura. Sus ojos eran enormes, como de un color miel que armonizaba con el color de su pelo, era casi empalagoso mirar esos ojos obsesivamente. Sus labios dibujaban siempre una sonrisa o una mueca, nunca estaban en un punto intermedio. Y así era también su personalidad, estaba deprimida o estaba sumamente feliz. Si decía “Me conformo” era obviado su estado depresivo. Su piel era suave pero helada. Podría haber 40 grados y ella seguiría helada, como si le hiciera falta un alma a ese esqueleto.Aparentaba ser encantadora, pero así como yo con la primera impresión la juzgue como “simpática” otras tantas personas la juzgaron a su criterio como “absurda” o “violenta” y otros tantos de adjetivos más que la describían, pero no crean que era tan fácil clasificarla, porque absolutamente todos los adjetivos de uno u otro modo la identificaban.Ella era de esas personas que jamás llegas a descifrar. Yo solía observarla día tras día intentando descubrir ese misterio que su carne ocultaba. Me parecía algo ilógico, es decir, no pesaba más de 50kg, no tenía tanta carne como para ocultar tremendo misterio, y sin embargo lo hacía, no me pregunten como, pero lo hacía, compactaba todo el misterio en un grano de arena y ese grano de arena lo llevaba detrás de su nariz, eso lo se porque una vez me miro fijo y me dijo “Aunque te dijese donde esta no lo podrías encontrar” Y yo la apure para que me contase donde lo ocultaba, a lo que no se negó, me contesto pacíficamente, segura de su respuesta, segura de sus pensamientos “Esta detrás de mi nariz, es tan pequeño que apenas lo puedo sentir” y se largo sonriendo hacia su habitación.A veces mientras dormía yo sentía deseos de meterle algún alambre por sus orificios nasales para ver si de casualidad sacaba ese granito de arena, pero cuando esa mujer dormía era imposible hacerle una maldad. Estoy segura de que si un asesino hubiese entrado a su casa y la hubiese encontrado dormida no la hubieses podido asesinar. Era maravillosa, absolutamente enternecedora, jamás a nadie se le ocurriría hacerle daño en esa posición majestuosa. Aunque admito, sin mentirles que cuando ella estaba de pie y bien despierta hasta su madre dudo si asesinarla. Estaba jodidamente maldita. Yo sabia que ella sufría, pero no podía hacer nada para aliviar su dolor. Nada, excepto mirarla y sufrir con ella. Recuerdo aquellos días, me miraba y su cara empezaba poco a poco a sentir el pánico, miraba a su alrededor con cierta incertidumbre, sus ojos inyectados de lagrimas comenzaban a descargar el llanto y junto a esas gotas saladas se iba un pedacito de su cordura, se tumbaba al suelo y enroscaba sus brazos para abrazar sus frías piernas, intentaba esconder su cabeza entre su cabello mañoso y tragaba todas sus lagrimas. Las sentía bajar por el cachete y abría un poco la boca para dejarlas entrar, intentaba recuperar su cordura. Y heme a mí en tal espectáculo, me sentía pésimo de no poder siquiera decirle algo que la reconforte. Pero era incomprensible, cuatro minutos después se levantaba, ponía música y bailaba, reía, cantaba. Y yo me sorprendía aunque también me alegraba, era bueno ver como se auto mejoraba de un minuto a otro.Cass caminaba, corría, iba y venía, le encantaba hacer miles de actividades. Tenia sangre de deportista, cualquier juego que le proponían ella lo dominaba como toda una experta. Tenía mucha sabiduría, aunque rara vez la ejercía, prefería seguir su instinto antes que sus saberes. No era una chica promedio, jamás le gustaron los estudios pesados, pero apenas leía una hoja y ya entendía todo un libro y eso leído le duraba una eternidad en su memoria. Cada hoja que leía se adjuntaba en una porción de su cerebro y así en todas las discusiones que tenía utilizaba absolutamente todos los métodos, todas las excusas, todas las fundamentaciones que pudiese aplicar sin olvidarse de autores y ejemplos. Ella tenía un ejemplo para absolutamente TODO. Era prácticamente imposible ganarle en una discusión, era de esas mujeres que jamás se rendían, jamás aceptaría una derrota, prefería leerse todos los libros del mundo para buscar una fundamentación para defender su posición antes que decirle “SI, TENES RAZÓN” a un ignorante. Pintaba, escribía, y tocaba los instrumentos con tanta armonía que el mundo se detenía con cada nota que salía de su guitarra. Hacia de todo un poco. Cass era sumamente consiente de todo su pasado, pero lo tenía como una enseñanza.Le llamaba la atención a muchos hombres, sin embargo era una atención poco duradera, duraba hasta que la escuchaban pelearse consigo misma, hasta que notaban su locura extrema y sabían que era mucho más rápido y seguro fiarse por alguna chica sin tantos problemas y sin tanta demencia. Ella era simplemente rara. A veces era violenta, agresiva, peligrosa. Te atacaba sin razón, te escupía y te insultaba solo por que se le daba la gana, y eso hay que admitir que a nadie le gusta, ni a ella le gustaba, hasta ella decía que si alguien se lo hiciese simplemente le reventaría las fauces. Demostraba desinterés, demostraba ser ajena a sentimientos, parecía ser un símbolo sexual, pero cuando querían atacarla por ese lado sacaba sus uñas y demostraba ser muy decente, sumamente decente, era una mina de palabra, era jodida y estaba loca pero jamás mentía, jamás engañaba. Discutía todas las noches con uno distinto “¡¿Qué carajo te pensás que soy?!¡Pendejo pelotudo, anda a pagarte una puta, a mi no me vengas a joder! y blablablá” parecía asexual en algunos puntos pero no lo era, simplemente reservaba esa parte de ella para personas que de verdad la quisieran o por lo menos la aguantaran más de unas semanas (eso ya era bastante difícil)Y a pesar de ese estado violento que casi siempre tenía encima, había días que era pura ternura, era amoroso, cariñosa, casi melosa, suplicaba amor, sus ojos se volvían delicados y risueños y ahí si que era una mina deseable, aunque su agresividad le saltaba siempre, de un abrazo pasaba a una piña repentina y justificaba todo con que la situación se había vuelto demasiado “cursi”. No regalaba sus labios, cuando besaba era porque claramente veía futuro en aquellos labios, pero mayoritariamente el futuro era para el bien de ellos, si ellos si tenían futuro amoroso, pero ella no.Se negaba a cambiar para ser aceptada, decía “QUE SE VALLAN AL CARAJO TODOS” y a las horas solo yo era su compañía.Cass querida, levántate del suelo y limpia esas lagrimas de cocodrilo, pégate un baño y anda a dormir, deja de pensar en como aniquilarte.Lo increíble de verla en ese estado de locura incomparable era que los animales la intentaban librar de su peso, iban y se acurrucaban a su lado, esos animales si que la amaban.Los días pasaban como horas para la pobre Cass y la locura carcomía sus entrañas y sus huesos, su propia locura la obligaba a rogarle al inodoro piedad, la obligaba a pasarse horas vomitando toda su maldad. Ella quería ser normal, pero algo en su interior no se lo permitía.Algunas noches llegaba a preguntarse si su vacio existencial se debía a su falta de misterio, pero nunca encontraba una respuesta segura. Ella creía tener todas las respuestas para las preguntas del resto pero cuando se preguntaba algo a si misma le era absolutamente imposible contestarse y ahí era cuando empezaba todo el drama del llanto y los revolcones por el suelo.Creía ser segura de si misma, al resto le mostraba una Cass agresiva, violenta, segura de si misma, pero por dentro día a día se le desmoronaba el esqueleto con los zumbidos de sus múltiples personalidades. Ella las negaba y si las admitía las admitía de un modo erróneo, como si se burlase de su problema. Lo contaba como un chiste. Yo le dije Cass, esto no puede seguir así, no puedes seguir ocultándote y ocultándome, me veras día a día, tarde a tarde y noche a noche. Me veras en el inodoro, me veras en el espejo, me veras en todos los lugares donde accidentalmente te reflejes. Soy parte de tí! Aunque en realidad ella es parte de mí. Si Cass! Tú solo eres ese pequeño granito de arena que oculto detrás de mi nariz, yo soy el cuerpo, yo soy la mente! Tú solo eres el misterio, la locura y la personalidad que pelea contra mí personalidad y te echaré de este cuerpo aunque tenga que desalojarme a mí misma de un cañonazo!

Ella escribe continuamente como un largo pulverizador rociando el aire, y discute continuamente; no hay nada que yo pueda decir que no es en verdad algo más, luego, paró de hablar; y finalmente discute con ella misma afuera de la puerta diciendo algo como-NO ESTOY TRATANDO DE IMPRESIONARME A MÍ MISMA A PARTIR DE TI!
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