Digamos que no me caracterizo por ser una persona tolerante, paciente y compresiva. Pero hace un tiempo que me da igual caminar entre un tiroteo o sobre llamas, ignoro el entorno, nada puede hacerme perder el control. Pero entonces aparecen las personas hipócritas y me hacen atravesar una rabieta! En serio, puedo tolerar gente que llora por que le digan que tiene la bragueta abierta, gente que quiere ir a los golpes cuando alguien opina distinto, gente con obsesiones políticas, gente torpe, gente que vive de mal humor, gente que siempre rebalsa de positivismo, gente de racing, gente que discrimina a los vegetarianos, realmente puedo soportar muchas personalidades, pero los hipócritas son los únicos que pueden hacerme enfurecer. Son personas que tienen doble cara, que mienten descaradamente, que fingen ser otra persona, inventan intereses, inventan emociones! realmente los detesto. Me hacen empezar el día con el pie izquierdo. Con amor se los digo, las personas hipócritas tienen que ser decapitadas. Le hacen un mal al mundo, tienen trastornos psicológicos peligrosos! Realmente siento mucha pena por ellos, no tienen personalidad propia.
martes, 17 de mayo de 2016
miércoles, 11 de mayo de 2016
El camino de la superación
Los días se están pasando rápido, todo lo que viví los últimos 3 años parecen un sueño, como si no hubiese conocido a ese cobarde, como si no me hubiese enamorado de él, como si no hubiéramos vivido juntos, amado, odiado, peleado, reconciliado, como si no me hubiera jurado amor eterno alguna vez... Recuerdo la primera vez que me dijo te amo, la excitación que sintió mi cuerpo cuando me rozó inocentemente, la primera vez que abrí la puerta y estaba él, la intriga que sentía cada vez que lo veía.. Lo elegí entre todos.
Estuve adentro de su cabeza y dentro de su corazón también. Baje la guardia, él tomo terreno en mi vida, empezó a importarme más que mi misma. Pero no importan los años ni las anécdotas románticas ni las aventureras. Mi familia, mi sangre siempre iba a mandar en mi corazón.
Perdí un pilar de mi vida, un lazo de sangre. El dolor me consumió, empecé a autodestruirme y él se limitaba a ver mi fin, incluso se daba el gusto de decirme que no quería superar la perdida. Su ausencia y desinterés me hizo tocar fondo.
Recuerdo la última vez que lo vi, salía por la puerta y parecía que algún día iba a volver, pero no lo hizo. Borró cualquier registro de mi existencia en su vida y se dio el gusta de hablar de mi como si no me conociera. Por el perdoné lo imperdonable, abandone mi orgullo, me convertí en una mujer miserable. Todo lo que él hizo me obligó a tomar una decisión sin vuelta atrás.
Apagué el interruptor, abandoné mis emociones. Sentí automáticamente un regocijo.
Volví a ser la que era, la pesadilla de cualquier hombre. Retome el control de mi vida, mi rumbo, la persona que quiero ser.
Leer su nombre se siente como una apuñalada, no quiero verlo, no quiero escuchar su voz nunca más. Quiero mantener el interruptor bajo.
Para probar mi lealtad conmigo misma me encame con un total desconocido y adivinen que? no sentí nada, ni cariño, ni respeto, ni felicidad, ni odio, ni gusto.
Él desconocido quiere saber más de mí, me escribe cada día. Una molestia innecesaria.
Me siento muy bien sin emociones, sin dramas!
Estuve adentro de su cabeza y dentro de su corazón también. Baje la guardia, él tomo terreno en mi vida, empezó a importarme más que mi misma. Pero no importan los años ni las anécdotas románticas ni las aventureras. Mi familia, mi sangre siempre iba a mandar en mi corazón.
Perdí un pilar de mi vida, un lazo de sangre. El dolor me consumió, empecé a autodestruirme y él se limitaba a ver mi fin, incluso se daba el gusto de decirme que no quería superar la perdida. Su ausencia y desinterés me hizo tocar fondo.
Recuerdo la última vez que lo vi, salía por la puerta y parecía que algún día iba a volver, pero no lo hizo. Borró cualquier registro de mi existencia en su vida y se dio el gusta de hablar de mi como si no me conociera. Por el perdoné lo imperdonable, abandone mi orgullo, me convertí en una mujer miserable. Todo lo que él hizo me obligó a tomar una decisión sin vuelta atrás.
Apagué el interruptor, abandoné mis emociones. Sentí automáticamente un regocijo.
Volví a ser la que era, la pesadilla de cualquier hombre. Retome el control de mi vida, mi rumbo, la persona que quiero ser.
Leer su nombre se siente como una apuñalada, no quiero verlo, no quiero escuchar su voz nunca más. Quiero mantener el interruptor bajo.
Para probar mi lealtad conmigo misma me encame con un total desconocido y adivinen que? no sentí nada, ni cariño, ni respeto, ni felicidad, ni odio, ni gusto.
Él desconocido quiere saber más de mí, me escribe cada día. Una molestia innecesaria.
Me siento muy bien sin emociones, sin dramas!
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