miércoles, 27 de abril de 2016

Besos en la frente

En las primeras horas de un sábado, cuando todavía es de noche pero es un nuevo día, me encontraba en un bar, de esos que frecuentaba con mis amistades cuando era una adolescente febril de rebeldía, estaba de pie, con el vaso siempre lleno, todavía no estaba tambaleándome, todavía no me rebajaba a bailar. Parecía tener un cartel en la frente que decía "Hablenme idiotas" porque cada 10 minutos aparecía uno a invitarme a bailar o a querer sacarme al menos el nombre. Uno por uno los ahuyenté. Al final de la noche pensé en mi soledad, volví a mi casa y después de un minuto de lucha con la cerradura, lavarme la cara, sacarme el maquillaje (para no amanecer como un mapache) y comer una porción de pizza fría, me lavé los dientes y me acosté. La cama estaba fría, desolada, la situación puso en marcha el motor de mis pensamientos oscuros.. Me pregunté si alguien estaría pensando en mí, me di cuenta que me encantaría tener un amor platónico que me haga abrazar la almohada y soñar la noche entera. 
Estoy en un momento difícil, todos los días gasto toda mi energía para que el momento de dormir sea placentero, hago actividades, estudio, trabajo, cocino recetas elaboradas, paseo al perro durante horas, miro anime  y juego online hasta la madrugada, hasta que el cansancio me haga doler la cabeza. En ese momento me acuesto en mi cama con la esperanza de levantarme renovada en un horario adecuado para empezar el nuevo día. Pero entonces... por alguna razón misteriosa me despierto 2 o 3 veces durante la madrugada para pispear la pantalla del celular y encontrarme con nada.

No confundan mis sentimientos, no extraño a nadie, no abandono mi dignidad. Simplemente quiero tener una aventura pasional, quiero hacer que alguien pierda la cabeza por mí. 

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