Despiadado adiós
Hay quien dice que a las mujeres
hay que saberlas llevar, hay que darles un eterno baile coordinado, lleno de
sorpresas y de placer.
Sin embargo a
mí, hasta ahora, nadie me había sabido complacer.
Me pisaban los
pies, me aturdían los oídos y los dedos de mis pretendientes
simulaban ser cuchillos.
Pero siempre
está la excepción a la regla, desgraciadamente, sino las cosas serían demasiado
sencillas.Él era la
excepción a la regla! Él y sus manos suaves. Hasta cuando me torturaba
asfixiándome me daba placer. Para mí, él era mi par.
Cada parte de
su cuerpo encastraba perfectamente con cada parte del mio, como un
rompecabezas!
Mis piezas que
al parecer estaban en el cajón de objetos perdidos hoy encontraban su lugar.Descarte todo
el odio que había en mi ser, para darle paso a la dulzura que creía extinguida en mi persona. Reviví. Dejé a mi alma volar y no pensé en nada más que en
mirarlo siempre a los ojos.
Pero como todos
los mágicos momentos que viví y que vive cada humano tuve que dejarlo ir y tuve
que tragarme la pena.
Ácida, como un
veneno letal. La pena de tener que dejarlo escapar inundo mi estomago.
Y volví, a ser
la amante fiel del inodoro. Enamorado de mi vomito y mis lagrimas, siempre
dispuesto a escuchar mis plegarias.
Me sirvió
revolver mis recuerdos, los más terribles y dolorosos para darme cuenta que
esto era, a comparación de lo que había sufrido toda mi vida, igual que cuando
se te cae una impecable e irresistible tarta de frambuesa con crema de cara al
suelo.
Es terrible,
pero no moriré.Algunas de mis
expresiones me asustan, “no moriré?” Es bastante trágico de mi parte pero a veces querría que ocurriese.Morir en ese instante, ¿ Cuánto más voy a tener que mantenerme en pie? Es desgastante vivir.Hay alguien que
realmente sabe a donde va?Hay alguien que
sabe realmente que esperar de los demás?Y si hay
alguien tan decidido, ese alguien se pierde lo mejor de ser sorprendido para
bien y para mal.Si hay alguien
tan correcto, tan suertudo y tan planeado que sabe lo que le espera y se
arriesga igual, debería percibir que compartimos algo más que el sentimiento de
la adrenalina.Después recordé,
que lo que me hacia más feliz en este miserable pasaje de vida en vida es
sufrir. Es tener que empezar de 0, pensar. Y resolver todos mis problemas para
ir volviéndome cada día más fuerte. Y sentí placer.
Ahora lo quería
más que nunca.
Me dió lo que
necesita, una tortura suave y excitante para volver a encaminarme en mi interés
principal. Sobrevivir.

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