viernes, 6 de enero de 2012

Amor ambiguo

Anoche, anoche volvió.Yo sacudía mis caderas arriba de algún tacho de basura, intentaba bailar, distraerme. En medio de todo el ruido lo escuche, me dijo “Ven a mi con tu purísima vulgaridad, abraza este difunto cuerpo, mírame a los ojos una vez mas” Sonaba como la muerte. Desde las puntas de mis pies subió un escalofrió interminable, congelo mi mente. Me paralice, El cuerpo que dos segundos atrás se balanceaba de lado a lado ahora estaba derecho, encorvado, mis ojos se nublaron. Otra vez esta aquí. Baje atormentada, ni siquiera pedí ayuda, simplemente pegue un salto, caí bien a pesar de rasgar mi vestido. Camine lejos de la multitud. La mire desde lejos, ¿Por que? ¿Por qué siempre su voz hacia darme cuenta de cuan ridícula me veía? ¿Yo estaba bailando ahí? ¿Yo estaba moviéndome al compas de una música que en la realidad no soporto? Otro escalofrió. Fue entonces cuando volví a oler ese olor maravilloso pero a la vez aterrador. Era su aroma, ese aroma inconfundible. Inhale profundamente, lo hice entrar a mi ser. Deje que el aire saliera de mi de una manera tan lenta que casi me asfixio a mi misma. Mire a mis alrededores, esperaba verlo, pero no. El estaba muerto. Su aroma, su voz, todo rondaba a mi alrededor, hasta podría jurar que entre la gente vi su mirada, esa mirada triste que siempre llevó en los ojos.  Volví al bar, donde alguna vez, hace algún tiempo atrás lo vi por primera vez. Lo sacaban arrastrando, era como un ser despreciable, asqueroso. En la vereda vomitaba como si nadie lo viera, Entonces me acerque sigilosamente con cierta expresión en mi rostro que se notaba a leguas que me daba repugnancia, Me miro, paro un segundo de hacer arcadas y me miro, tenía los ojos más hermosos que alguna vez pude ver.Mientras caminaba por las calles lo veía, nos veía. Intentaba acelerar mi paso, pero mi mente me detenía en cada esquina a recordar. Entre al bar finalmente, me senté en las ultimas mesas, en esas mesas en las que nadie se sienta, esas mesas que están cerca de la puerta que se abre y se cierra constantemente, esas mesas en las que la música apenas llega. Apure al mozo con mi bebida, y después de eso la noche paso volando. Recosté mi cabeza en la mesa e hice una almohada con mis brazos. Pestañaba lento, sentía la tristeza dentro de mí. Entonces me vi, caminaba en una calle de tierra y miraba todo mi alrededor, de repente unos brazos me tomaron por detrás con tanta dulzura que jamás se me hubiese ocurrido reaccionar a la defensa. Abrí los ojos, me dije a mi misma, “no pienses en eso”, entonces volví a intentar imaginar algo nuevo, estaba en mi cama, miraba hacia arriba, escuchaba la música con mucha atención. Parecía un sueño perfecto, pero entonces una mano acaricio mi cabello, antes de que pudiese gritar que odiaba que me toquen el pelo sentí unos labios recorrer mi cuello. Cerré más fuerte los ojos, como en el mismísimo sueño, no quería verlo. No quería ver quien era. Me negué a abrir mis ojos, entonces intente al menos imaginar que eran de otro hombre esos labios, pero en ese preciso momento, antes de poder imaginar otra cosa su lengua se paseo por mi quijada. Sentía que una lagrima se me escapaba, Finalmente me beso, la fiebre atareaba mi cuerpo, quería huir de ese maldito sueño. Sus manos acariciaban mi cuerpo con tan poca calidad que lo hacia aun mas especial, pensaba “¿A quien podría gustarle esto? A mi nada más!” No me hablo, no pronuncio ni una palabra. Mi garganta encerraba un grito, quería decirle que esto no debía ser así. Sentía como la locura invadía mi cuerpo. Las ropas volaban por el aire, yo estaba helada, no quería una vida sin el, pero tampoco la quería con el. Mis ojos latían en la oscuridad, mi cabeza estaba por explotar. Mientras tanto el besaba mis orejas. Las yemas de sus dedos eran marcadas, las rozaba contra piel, sentía que cada caricia producía una especia de chispa. Como si hubiese cierta energía entre ambos. Estaba cayendo en su trampa otra vez. Evite mirarlo a los ojos, le di la espalda, como si estuviese ofendida. Entonces sus labios se posaron sobre mi hombro izquierdo y sus yemas se frotaban tan majestuosamente por mi espalda, no me dio otra opción que tuve que hacerlo. Arrime el brazo derecho por debajo de la cama, donde se posaba un cuchillo que habitualmente usaba para fragmentar manzanas, Las lágrimas escapaban de mis ojos, eran miles. Inundaba la habitación de agua salada. Clave el cuchillo en su pecho. Era el crimen perfecto y lo hubiese sido salvo por una acción mal hecha. Mire sus ojos, estaban mas tristes que nunca, pensé entonces que se resistiría, pero no lo hizo, se dejo eliminar, me abrazo bañándome de sangre y poco a poco fueron sus ojos apagándose, fueron escondiéndose detrás de sus parpados. Yo simplemente lloraba, cuando entonces sentí un beso  en mi nuca, levante la cabeza. Estaba aun en el bar, había mucha gente. Demasiada para mi gusto. Junte mis cosas y me retire. Caminaba por la plaza cuando en un reflejo de agua vi mi rostro, tenía todo el maquillaje corrido, era un desastre, pero no me importaba. El único ser que a mi parecer estaba hecho para mí estaba muerto. Caminaba intentando alejar esos pensamientos, sentía mis manos hirvientes, sentía las gotas de sangre chocar contra el suelo. Entonces lo vi, ahí venia, con toda su juerga, sonreí. Adoraba ver esa ilusión óptica. Era como que, me daban ganas de vivir, sentía que tenia otra oportunidad de ser  lo que el realmente esperaba. Aunque admito que a largo plazo me afectaba. Por que era todo una mentira, era todo una ilusión. Lo veía seguido, siempre se paseaba por mi alrededor o quizás yo me paseaba por su alrededor. No me saludaba, simplemente me miraba con su rostro triste, yo sonreía, y pensaba “volviste amor, volviste!”  Nada fue suficiente para borrarlo de mi mente, por que lo sigo viendo en cada rincón. Me afecta, me afecta saber que esta muerto pero a la vez no.


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